viernes, 3 de julio de 2015

Niñez de antes


Cuando platico con mis amigos y sale al tema alguna caricatura de las que veíamos en nuestra niñez, nunca falta la frase tuvimos una muy buena infancia, eso me pone a pensar en lo que le estamos ofreciendo a la infancia que está ahora. Los niños no han dejado de jugar en los parques porque algún gen maligno los ha privado de ese deseo, sino porque los adultos, sus padres, no se lo permiten, no se lo enseñan y prefieren que se entretenga de otro modo que les permita seguir ocupados en sus asuntos y no tener que dedicarles tiempo.
Muchas veces los padres piensan que dar lo mejor a sus hijos es darles el mejor teléfono celular, inscribirlos a la escuela más cara, darles la mejor lap top y que nunca les falte el internet. Pero por preocuparse tanto en ello se han olvidado de lo que realmente es importante y fundamental en la vida de un niño: el trato humano.
Un niño necesita de la atención de sus padres para tener confianza, para saber que puede contar con ellos y que estarán ahí en caso de necesitarlos. No hay que confundir dedicarles tiempo con sobreprotegerlos o estar como muéganos sobre el pobre niño, sino escucharlo cuando lo necesite y guiarlo para que comprenda lo que es importante y por lo que vale la pena luchar.
Cuando yo era niña, era común ver familias jugando en los parques, ahora lo es verlos caminando en las plazas comerciales. Yo jugaba con trompos, los famosos tazos, a las atrapadas y los encantados, ahora los niños tienen teléfonos celulares desde muy corta edad, demasiado como para siquiera saber lo que implica el poder descargar cientos de aplicaciones en un instante, juegan puros videojuegos en el celular. Cuando algo no iba bien en la escuela, los profesores ponían límites y enseñaban sólo lo del programa porque educados, ya estábamos desde casa; ahora los padres esperan que los profesores sean quienes eduquen a sus hijos.
Antes era muy difícil que un niño no hubiera cumplido con las tareas, porque los padres estaban al pendiente; ahora si un niño sale mal en la escuela los padres van y le echan la culpa al profesor, cuando ellos tienen una muy buena parte de la responsabilidad. Sin importar si se era niño, joven o adulto, respetaban a las personas mayores; ahora poco les importa y los casos en que personas de la tercera edad o con alguna discapacidad son víctimas de abuso por parte de los jóvenes e incluso niños, desgraciadamente han incrementado.
Antes se adoraba a los padres y se les respetaba por todo lo que hacían por nosotros, ahora los ven como banco y sirvienta a su entera disposición. ¿De quién es la culpa? Creo que la respuesta es muy clara. En el querer ser padres modernos al día con los avances tecnológicos se han olvidado de lo que los formó como personas. De nada sirve que le den todo en bandeja de plata a un niño que lo único que va a aprender es que lo tendrá todo en el momento en que lo pida, en lugar de buscar ganárselo por sus propios méritos.
La falta de guía por el poco interés de los padres es lo que genera niños que dañan a otros niños o que buscan pasar sobre los demás para conseguir lo que quieren. Mantenerlos enajenados en la TV, los celulares y computadoras es ahora una práctica habitual entre los padres. No digo que no se les puedan dar estas cosas, sino que debe de ser de forma consiente, explicándole al menor para qué y cuándo es apropiado usarlos, poniéndoles límites para que tengan actividades propias de un niño y se desarrollen como tales.
La infancia de muchos de nosotros es algo que recordamos con cariño y extrañamos los juegos de antes, las cosas que se han ido perdiendo por el boom tecnológico y el excesivo interés en ello. Por fortuna aún hay quienes están conscientes de esto y buscan que sus hijos tengan lo mejor de ambos mundos, dando prioridad a lo que hace de un niño un niño.

miércoles, 1 de julio de 2015

Landon, 2ª parte

Seguramente alguno se habrá preguntado: ¿por qué el nombre Landon? Bueno, pues fue una larga búsqueda. No quería ponerle cualquier nombre, no quería que tuviera un nombre como Pancho o Lucky (del que ya he escuchado varios). Primero pensé en ponerle el nombre de alguno de mis personajes favoritos, pero ninguno acababa de convencerme, así que pensé en ponerle el nombre de algo que tuviera que ver con lo que hago y quiero hacer el resto de mi vida: la fotografía.
Las opciones no eran tan originales como me habría gustado, aunque todas tenían una razón de estar en mi lista. Finalmente todo se resolvió cuando estaba viendo una película que tiene mucha historia para mi, tal vez algunos de ustedes ya la han visto, aunque no mencionaré el nombre. Quienes me conocen lo saben.
Uno de los personajes que aparece se llama Landon, y él mismo se describe como una persona que estaba perdida hasta que se encontró con la mujer de la que se enamoraría y a quien posteriormente perdería por una enfermedad. Mi salud no es lo que yo quisiera y últimamente había estado bastante mal. Pero el encontrarlo me hizo ver las cosas diferentes.
Muchas personas me han dicho que no lo encontré, sino que él me encontró y que tal vez yo lo necesitaba más de lo que él me necesitaba a mi. Por todo lo que ha pasado… creo que tienen razón. Su nombre significa: fuerte en la adversidad, creo que no pude haber encontrado un nombre que le quedara mejor.
Aunque es muy desastroso, me hace feliz, me acompaña cuando lo necesito y siempre está de humor para recibirme y estar conmigo cuando no tengo humor para estar con nadie más. O como cuando hace diabluras que deberían hacerme enojar pero en lugar de eso, al ver su carita de pena, da más risa que nada.
No es increíble lo que algunos seres nos hacen sentir, como nos dan su cariño de forma incondicional y sobre todo, la honestidad que hay en ellos, en su mirada y actos. Nunca pensé que tendría una mascota así de nuevo, más después de Blacky (aunque esa es otra historia).
Bueno, creo que comienzo a desviarme del tema, pero así fue como decidí llamarlo Landon, porque contra todo pronostico sobrevivió al abandono siendo apenas un recién nacido y llegó a ayudarme cuando tampoco estaba nada bien, cuando más sola me sentía.

Ambos nos encontramos, y agradezco allá sido así.

lunes, 29 de junio de 2015

Landon


El primero de Abril pasó algo que en definitiva no esperaba. Ibamos caminando por la calle, nos dirigíamos a la tienda y en lugar de ir por el lado izquierdo de la calle, decidimos ir por el lado derecho. Seguíamos en nuestros asuntos cuando escuchamos un ruido, parecía un bebé llorando. Como ahí hay unas unidades habitacionales pensamos que provenía de uno de los departamentos o del estacionamiento. Pensamos que su mamá pronto podría tranquilizar al pequeño, pero no hubo consuelo.
Conforme nos fuimos acercando el sonido fue más claro. Yo juraba que se trataba de un gato e iba viendo la barda para que no fuera a aterrizarme el felino en la cabeza. Nada pasó y el sonido se iba haciendo cada vez más fuerte. Cuando llegamos a un punto donde el sonido no podía ser más estresante me asomé a la jardinera tupida de arbustos y ramas. ¡Ahí estaba!
Una pequeña mancha negra que se esforzaba por arrastrarse por la tierra húmeda era lo que producía tan lastimoso sonido. Era un cachorro, completamente negro y solo. Esperamos fácil casi una hora, pero ninguna mamá preocupada apareció. La gente que pasaba y preguntaba qué era el sonido, reaccionaba con indiferencia cuando escuchaban “es un cachorrito abandonado”. En ese momento odie a esas personas.
Nadie llegaba y no podíamos dejarlo ahí. Así que metí medio cuerpo para poder alcanzarlo y sacarlo de ahí. El pequeño estaba frio, se le veían los huesos, aún tenía el cordón umbilical y no paraba de llorar. Lo envolví en mi bufanda y lo llevamos a casa. Al llegar me preocupaba lo que podría pasar con él, parecía no haber comido absolutamente nada y en la casa donde rento ya había una labrador.
Entramos y explicamos lo ocurrido, “no podía dejarlo ahí” era todo lo que podía decir, eso y que cuando dejara la leche le encontraría un buen hogar. Enrique salió en busca de formula láctea para cachorros y apenas volvió comenzamos a alimentarlo. Pensaba que nos constaría más trabajo porque había escuchado que no es fácil darles biberón a los cachorros, pero el pobre tenía tanta hambre y (creemos que) no había comido nada de su madre, que de inmediato se aferró al chupón.
Así pasaron los días y me hice cargo de él, de darle de comer cada 3 horas, ver que defecara y orinara, ver que no tuviera frio y darle cariño. Él siguió sin nombre hasta que la dueña de la casa fue y le explicamos lo ocurrido, al principio se mostró algo renuente, pero cuando lo vio y se dio cuenta de lo pequeño que era, dijo que podía quedarse, y aún más increíble, que yo podía conservarlo. Ya te imaginarás mi felicidad al saber que podría seguir cuidándolo y ver que siempre estuviera bien.
“Pequeño sin nombre”, como le decía cuando recién llegó, se ganó completamente mi corazón y a los 16 días abrió sus ojitos. Tenían una capa que les daba un tono ligeramente azulado, aun no veía pero cuando lo vi, no pude evitar sentir que me miraba y por fin conocía a quien sin importar si estaba ocupada o no, se encargaba de cuidarlo y estar con él. 
Continuara...

viernes, 26 de junio de 2015

¿Y si pudiera volver atras?


Hace poco terminé un libro llamado Si pudiera volver atrás y me gustó bastante. Porque desde el titulo te hace pensar en lo que se podría y lo que no. ¿Cuántas veces no hemos deseado regresar el tipo y evitar esa metida de pata? Seguramente más de las que nos gustaría admitir. Muchas veces hemos tenido este pensamiento y nos lleva a imaginarnos todo lo que haríamos de diferente y cómo cambiarían las cosas. No haber dicho eso, haber tomado el camión en lugar de un taxi, haber comprado una ensalada en lugar de las papas, decisiones grandes y pequeñas, algunas incluso insignificantes pero que no nos dejan en paz y nos hacen darle vueltas al asunto.
El libro es sobre un periodista que gana su puesto gracias a las investigaciones que realiza. Es algo que lo ha llevado a viajar por el mundo y conocer historias que así como desgarran a sus lectores, lo lanzan al favoritismo de su editora en jefa y el desprecio de algunos de sus compañeros. La historia que lo intriga no es nada en comparación con los ajustes y desajustes de su vida privada, razón por la que todo se desencadena. 


Seguramente quienes hayan ya leído el libro saben lo engañoso que resulta el relato, y cómo en el momento en que piensas tener la solución, te cambia de dirección y te deja con más preguntas que respuestas. A quienes no han leído el libro, se los recomiendo ampliamente, porque aunque no es un libro que requiera de demasiado cerebro, es ameno y “ligero” (dependiendo del tipo de lectura al que estén acostumbrados).
Anteriormente no había escrito sobre libros aquí, pero creo que es bueno compartirnos también, ya me dirán ustedes lo que piensan. Mientras, los dejo con esta recomendación y mis mejores deseos, para que tengan un muy buen fin de semana. ¡Disfruten!

jueves, 18 de junio de 2015

Maquillaje cura-todo

Ya he perdido la cuenta del número de veces que he escuchado que las mujeres no necesitamos el maquillaje para vernos bonitas, pero creo que lo ven sólo por el lado de "embellecernos" cuando hay más cosas que el maquillaje cubre.
El corrector cubre las ojeras de esas noches en que las madres cuidan de sus hijos. 
El rubor le da algo de vida al paliducho semblante que dejan las múltiples ocupaciones que poco a poco consumen nuestra energía. 
El rímel que nos ayuda a aparentar que los ojos están realmente abiertos y despiertos aunque traigamos horas acumuladas de sueño. 
El delineador para alegrar la mirada y no se noten las lagrimas derramadas.
La sombra de ojos, para que haya algo que llame más la atención que la débil sonrisa, cansada. 
El labial que ayuda a que la ausencia de la sonrisa pase desapercibida. 
El maquillaje nos ha ayudado a todas en algún momento, ya sea ocultando las noches que hemos llorado, los nervios que han arrancado la piel de los labios, o la falta de color por el ajetreo diario.
Así que antes de juzgar, pongámonos en lugar de quien busca evitar contagiarte el estado de ánimo y mostrarte la mejor cara que puede ofrecer.
Hasta la próxima, y no olviden sonreír. 

sábado, 6 de junio de 2015

Mi amiga Lilith

Hoy quiero contarles de algo que me emociona mucho a pesar de que no es mi proyecto, me refiero a un blog que se une a quienes buscamos transmitirles sentires, pensamientos y por qué no, uno que otro acontecimiento divertido. El blog es escrito por una muy querida amiga que busca hablar con nosotras, las mujeres que hemos pasado por situaciones muy similares y que agradecemos ver que además de no estar solas, hay quienes lo toman con humor. Les recomiendo ir a visitar a Lilith y divertirse, reflejarse y entablar relación con ella. Hasta la próxima y sigan sonriendo.

jueves, 9 de enero de 2014

El señor que camina mucho

Cuando nos hablan de la vejez, los primeros pensamientos tienden a ser desalentadores en muchos de los casos; arrugas, canas, falta de energía, de movilidad, asilos, falta de amigos, vivir por costumbre y de los recuerdos, un sin fin de situaciones que asociamos porque las hemos visto en otras personas. Pero, ¿realmente tiene que ser así? ¿qué no deberíamos de elegir lo que nosotros queremos para nuestras vidas? Si lo vemos así, entonces la culpa de dónde o cómo terminemos será completamente nuestra.
Todo esto vino a mi mente cuando puse más atención en un hombre al que no conozco en persona, pero que he visto y se ha ganado el seudónimo "el señor que camina mucho". La primera vez que lo vi iba caminando por una calle empinada con la tranquilidad de quien da un paseo por el parque, cosa que yo no puedo hacer sin terminar jadeando y con sudor en el rostro. A diferencia de los señores de la tercera edad que hay por la zona, él no usa automóvil, ni siquiera bicicleta, él camina a todos lados.
Cuando empecé a poner más atención me di cuenta de lo distinto que es de otros hombres que tal vez con menos años encima, se muestran menos íntegros que nuestro caminante. Porque ellos decidieron entregarse a una rutina que atrofia el cuerpo y limita le mente, en lugar de buscar mantenerse en movimiento y negarse a volverse grises.
De estatura media, ligeramente encorvado, cabello blanco y rosto amable, este hombre me ha dado una lección que tal vez no todos podamos conocer. La humildad va más allá de nuestro comportamiento con los demás, la humildad debe estar presente hasta con uno mismo. Además de que uno puede ayudarse a sí mismo para tener la vida que se desea tener.
Personas como él, ojala hubiera más personas como él.